Buena Vista, Jarabacoa
Una villa que no intenta impresionar… porque simplemente lo hace.
Desde lejos, su arquitectura recuerda esos refugios de montaña donde el tiempo parece moverse más lento y el aire tiene otro peso. El equilibrio entre madera, ladrillo y líneas elevadas le da una presencia elegante, sobria y profundamente acogedora. Una propiedad concebida para convivir con el paisaje, no para competir con él.
Construida sobre un generoso terreno de 1,700 m² y con aproximadamente 250 m² de construcción, esta residencia ofrece privacidad, amplitud y una conexión constante con la naturaleza. Todo dentro de un residencial cerrado con control de acceso y hermosas vistas a la montaña.
El piso bajo recibe con una marquesina techada para dos vehículos, protegida de los elementos, además de una cómoda habitación de visitas y un medio baño, ideal para recibir familiares o invitados con independencia y comodidad.
En el primer nivel, la villa revela su esencia: una amplia sala integrada al comedor y la cocina, coronada por techos altos y vigas expuestas que aportan carácter y calidez. La terraza se convierte en una extensión natural del interior, perfecta para tardes largas entre conversaciones, café y aire fresco de montaña. También cuenta con un medio baño para visitas.
El segundo nivel conecta mediante una elegante escalinata hacia un acogedor recibidor que distribuye tres habitaciones y dos baños, creando espacios íntimos y serenos donde el silencio y la naturaleza acompañan cada descanso.
Totalmente equipada y preparada para una vida confortable, la propiedad incluye planta eléctrica de 7,500 watts a gas, tanque de gas industrial y calentador a gas, detalles que aportan autonomía y funcionalidad sin sacrificar estética.
Hay propiedades que se visitan.
Y otras que se sienten desde el primer instante.
Esta villa tiene la rara capacidad de transmitir paz, elegancia y refugio al mismo tiempo; como si hubiese sido diseñada no solo para vivirla… sino para quedarse en la memoria.
